Mateo 3 Nuevo Testamento (Bover-Cantera, 1957) 4ta Edición | 17 versitos |
1 Por aquellos días se presenta Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, *
2 diciendo: Arrepentíos, pues está cerca el reino de los cielos. *
3 Pues éste es el anunciado por el profeta Isaías, cuando dice (40:3): Voz de uno que clama en el desierto: Aparejad el camino del Señor, enderezad sus sendas. *
4 Y él, Juan, tenía su vestido hecho de pelos de camello y un ceñidor de cuero alrededor de sus lomos; y su mantenimiento era langostas y miel silvestre. *
5 Entonces salían a él Jerusalén y toda la Judea y toda la comarca del Jordán,
6 y eran por él bautizados en el río Jordán, confesando sus pecados.
7 Y viendo a muchos de los fariseos y saduceos que venían a su bautismo, les dijo: «Engendros de víboras, ¿quién os mostró el modo de huir de la ira inminente?*
8 Haced, pues, fruto digno de la penitencia.
9 Y no se os ocurra decir dentro de vosotros: Tenemos por padre a Abrahán. Porque os digo que poderoso es Dios para hacer surgir de estas piedras hijos a Abrahán. *
10 Y ya el hacha está puesta a la raíz de los árboles. Todo árbol, pues, que no lleve fruto bueno es cortado y echado al fuego,
11 Yo os bautizo en agua para penitencia; mas el que viene tras de mí es más fuerte que yo, cuyo calzado no soy digno de llevar en mis manos; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.*
12 En su mano tiene su bieldo, y limpiará su era, y allegará su trigo en su granero, mas la paja la quemará con fuego inextinguible».
13 Entonces Jesús, llegado desde Galilea al Jordán, se presenta a Juan para ser bautizado por él. *
14 Mas Juan le atajaba diciendo: Yo tengo necesidad de ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?
15 Respondiendo Jesús, le dijo: Déjame hacer ahora, pues así nos cumple realizar plenamente toda justicia. Entonces le dejó hacer. *
16 Así que fue bautizado, Jesús subió luego del agua. Y he aquí que se le abrieron los cielos, y vio el Espíritu de Dios descender a manera de paloma y venir sobre él. *
17 Y he aquí una voz venida de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en quien me agradé.*

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Introducción a Mateo




DE LOS EVANGELIOS
EN GENERAL

NOMBRE. — Evangelio primitivamente significó albricias; luego pasó a significar la misma buena nueva. En sentido cristiano significó la Buena Nueva por antonomasia, «el mensaje de la salud» humana ( Efe_1:13 ). TRIPLE FASE DEL EVANGELIO. — La Buena Nueva de Cristo presentó tres fases sucesivas: 1) su realización histórica; 2) su anuncio o divulgación; 3) su redacción escrita; es decir: 1) el Evangelio realizado; 2) el Evangelio predicado; 3) el Evangelio escrito. EL EVANGELIO ORAL. — La predicación apostólica hubo de ser, ante todo, apologética: había de probar que Jesús de Nazaret era el Mesías e Hijo de Dios. Los que creían en Jesu-Cristo, naturalmente concebían vivos deseos de conocer sus milagros y sus discursos. Espontáneamente se harían eco de aquellas palabras del Maestro: «Dichosos vuestros ojos, que vieron, y vuestros oídos, que oyeron» ( Mat_13:16 ). Tal fue el objeto de la catequesis evangélica: suplir la visión y audición personal. Para la realización de este ideal, el hombre apropiado era Pedro. Aunque desprovisto de cultura refinada, era hombre inteligente y despierto, que había observado atentamente cuanto Jesús había dicho y hecho y lo conservaba grabado en su memoria. Dos cosas hubo de hacer Pedro: seleccionar la materia y ordenarla. En cuanto a la selección, Pedro vio que lo que Jesús había enseñado y obrado por su propia iniciativa y conforme a un plan premeditado, se contenía principalmente en su predicación galilaica; lo demás, hasta el último viaje a Jerusalén, había sido más bien ocasional. Al ministerio galilaico se atuvo, por tanto. El orden fue el que debía ser. La predicación de Galilea había sido una serie de viajes y excursiones. Con sólo seguir este orden itinerario se tenía el orden deseado, que era indirectamente orden cronológico. Esta predicación oral, iniciada en Jerusalén y dirigida a los judíos, al ser trasladada más tarde a Antioquia y a Roma, hubo de adaptarse a la mentalidad de los nuevos oyentes, griegos o latinos. De ahí las tres formas o variedades del Evangelio oral: la jerosolimitana, la antioquena, la romana. De ellas procedieron los Evangelios escritos. LOS EVANGELIO ESCRITOS. — Fueron cuatro los admitidos por la Iglesia: Mateo, Marcos, Lucas y Juan. La diferente personalidad de los autores y su relación respecto del Evangelio oral determina el carácter o rasgos diferenciales de los cuatro Evangelios escritos. Para San Mateo, que era apóstol y conocía personalmente cuanto Jesús había dicho y hecho, el Evangelio oral fue simplemente una norma directiva, conforme a la cual él ordenó su propio Evangelio. Para San Marcos, simple auxiliar de Pedro, la labor redaccional se redujo a poner por escrito el Evangelio oral de Pedro. Para San Lucas es su fuente de información, la principal, sin duda, a base de la cual él ordena las múltiples y variadas informaciones que va recogiendo. Para San Juan es algo puramente extrínseco; algo que él no quiere tocar, si ya no es, raras veces, para completarlo, precisarlo o explicarlo. EL PROBLEMA SINÓPTICO. — El hecho de utilizar como fuente común el Evangelio oral establece entre los tres primeros evangelistas notables afinidades, en virtud de las cuales han sido denominados Sinópticos. Pero la distinta manera de utilizarlos da origen a diferencias no menos notables. El conjunto de estas afinidades y diferencias revela una concordia discordante o una discordia concordante, que constituye el problema sinóptico. Las soluciones dadas a este problema se reducen a tres tipos principales: la que busca la solución en la misma predicación oral, la que apela a documentos escritos interpuestos y la que combina ambos elementos de solución. La solución de un problema tan complejo parece no puede ser sencilla, y por ende se busca generalmente en la combinación de múltiples elementos. AUTENTICIDAD, INTEGRIDAD, HISTORICIDAD. — La autenticidad de los Evangelios está garantizada por una prueba documental, cual no puede presentarla a su favor, ni remotamente, ningún otro escrito de la antigüedad. La integridad substancial, exenta de notables alteraciones y especialmente de interpolaciones, la han puesto en evidencia las numerosísimas y esmeradísimas ediciones que hace más de cuatro siglos vienen haciéndose de los Evangelios: ediciones hechas con los criterios más opuestos y rígidos, todas, sin embargo, substancialmente concordes. No es menos patente su historicidad. Es tan manifiesto el tono de lealtad y sinceridad con que hablan los evangelistas, y se muestran tan bien informados en aquello que narran, que es imposible no darles entera fe. Además, la conformidad de unos con otros y la exactitud reconocida de todo cuanto ha podido comprobarse por otras fuentes, corroboran su testimonio. Y esto que todos generalmente admiten cuando se trata de hechos puramente naturales, vale igualmente cuando se trata de los milagros. LENGUA Y CRONOLOGÍA. — A excepción de San Mateo, que escribió en arameo, los demás evangelistas escribieron en griego. En cuanto al tiempo de su composición, es enteramente cierto que los tres primeros Evangelios se escribieron antes del año 63, y el cuarto, a fines del siglo I. Mayores precisiones no pasan de ser probables. Es posible que San Mateo escribiese su Evangelio hacia el año 50, San Marcos hacia el año 55, San Lucas hacia el 60, San Juan hacia los años 95-100. La versión griega de San Mateo, única que se conserva, debió de hacerse entre los años 60 y 70. COMPARACIÓN DE LOS CUATRO EVANGELISTAS. — Es interesante comparar los rasgos comunes y los diferenciales de cada evangelista. Ninguno de ellos hace literatura o escribe como literato; pero todos, si no es Marcos, hacen obra literaria, tanto más apreciable cuanto menos resabiada de retórica académica. La obra de Marcos pertenece a la literatura oral o hablada; la de los demás, a la literatura escrita. La de Marcos podría calificarse de infraliteraria; la de los otros tres, de literaria, si no se prefiere calificarla, a lo menos la de Juan, de supraliteraria. Desde el punto de vista histórico, la obra de Marcos pertenece a la historia popular; la de Mateo, a la historia erudita semítica; la de Lucas, a la historia erudita helénica; la de Juan, a la historia filosófica o trascendental. El rasgo distintivo de Marcos es la viveza fresca y espontánea; el de Mateo, la coherencia y precisión algo esquemática; el de Lucas, la delicadeza y suavidad penetrante; el de Juan, la elevación y luminosidad. Sobrepuestas las cuatro narraciones, Mateo da la línea, Marcos el colorido, Lucas los matices, Juan la luz. Marcos suministra el elemento humano, Mateo el elemento judaico, Lucas el elemento helénico, Juan el elemento divino. De ahí resulta la imagen única en la historia: la del judío, que supera el judaísmo; la del hombre, que supera la humanidad; la del Hombre-Dios, Jesús de Nazaret, el héroe y protagonista de la cuádruple narración que forma los cuatro libros del único Evangelio, el libro más hermoso que jamás se ha escrito.

EVANGELIO DE
SAN MATEO

EL AUTOR Y SU OBRA. — Además de su doble nombre de Mateo y Leví, dos datos interesan especialmente: su apostolado y su anterior oficio de publicano. De ahí el doble sello personal que imprimió a su obra. Como apóstol podía conocer el material evangélico tan bien como Pedro o poco menos. Consiguientemente, primero en su Evangelio oral y luego en su Evangelio escrito, pudo proceder con una libertad y seguridad que no tenían ni Marcos ni Lucas. Si Mateo mantuvo en sus líneas generales el plan prefijado por San Pedro, en la ejecución pudo añadirle lo que en cada caso juzgase conveniente, sacado del tesoro riquísimo de su experiencia y de su memoria. Pero además, por sus hábitos anteriores, era entre los apóstoles el hombre indicado para redactar por escrito el Evangelio oral. Mientras que los principales apóstoles, Pedro, Juan, Santiago, Andrés, habían sido hombres de redes y de anzuelos, San Mateo había sido hombre de pluma. DESTINATARIOS Y OBJETO. — Los destinatarios del primer Evangelio fueron los judíos de Palestina. En su Evangelio escrito, lo mismo que en su Evangelio oral, San Mateo se dirige a los judíos creyentes, esto es, a los que, previamente convencidos de la mesianidad de Jesús por el hecho de la resurrección, habían abrazado la fe cristiana; mas no por esto pierde de vista a los judíos incrédulos, con el fin de prevenir contra ellos y sus falacias a los creyentes. La tesis fundamental del primer Evangelio, la mesianidad y divinidad de Jesús de Nazaret, es substancialmente la misma que la de los otros evangelistas. Tres rasgos, empero, caracterizan peculiarmente a San Mateo: las frecuentes citas del A. T., la extensión y preponderancia dada a los discursos de Jesús y la mención explícita de la Iglesia y del primado de Pedro. ORDEN DEL PRIMER EVANGELIO. — San Mateo no siempre mantiene el orden cronológico. Dónde se hallan estas inversiones aparece fácilmente comparándole con San Marcos y San Lucas. Mientras en los capítulos 14-18 coincide con los paralelos de los otros dos sinópticos, en cambio en los precedentes capítulos 5-13 discrepa de ellos. En estos nueve capítulos, por tanto, hay que buscar las inversiones cronológicas. Para hacerse cargo de lo que representan estas inversiones, conviene analizar el contenido de esta parte sistemática de San Mateo. Comprende estas siete secciones:
A (5-7) Sermón del monte. B (8-9) Serie de milagros. C (10) Instrucciones misionales. D (11) Actitud reprobable de los judíos. E (12:1-21) Choque con los fariseos. F (12:22-50) Calumnias farisaicas. G (13) Parábolas del reino de los cielos. Las secciones A D F G proceden rectilíneamente; las transposiciones sólo se hallan en las secciones B C E. La más llamativa es la sección B, recopilación de hechos en gran parte ocasionales. La sección C, que debía seguir a G, es una anticipación. La sección E, que debía preceder a A, es un retraso motivado por la afinidad con F. A esto se reducen las inversiones de San Mateo: a una recopilación de hechos dispersos (B), una anticipación (C) y un ligero retraso (E). PLAN. — El primer Evangelio se divide en-tres partes desiguales: 1) la infancia; 2) la vida pública; 3) la consumación.

Dentro de la vida pública pueden distinguirse estos cinco períodos: 1) Periodo de preparación: investidura del Mesías (3-4). 2) En Galilea: el Mesías mal acogido (5-13). 3) Al N. y al E. de Galilea: la Iglesia en perspectiva (14-18). 4) Camino de Jerusalén (19-20). 5) En Jerusalén: entrada triunfal del Mesías (21-25).



Fuente: Sagrada Biblia (Bover-Cantera, 1957)

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Notas

Mateo 3,1

EL DESIERTO DE JUDEA: parece ser el valle del Jordán hacia el S. de Jericó.


Mateo 3,2

Dos puntos principales comprendía la predicación del Bautista: el arrepentimiento y el anuncio del reino de Dios.

|| EL REINO DE LOS CIELOS: expresión característica de San Mateo, en vez de reino de Dios . Con ella se designa el carácter celeste de este reino, contrapuesto al reino terreno fantaseado por los judíos.


Mateo 3,3

Representa Isaías al Precursor bajo la imagen de un heraldo enviado a preparar en el desierto los caminos de un gran rey que va a venir. Esta preparación no era otra cosa que las disposiciones morales con que Israel había de recibir a su esperado Mesías.


Mateo 3,4

CEÑIDOR DE CUERO: con él se ceñía la túnica.

|| LANGOSTAS de tierra: aún hoy día las comen los beduinos.

|| MIEL SILVESTRE: sustancia dulzona segregada por algunos árboles y arbustos, como los tamarindos.


Mateo 3,7

FARISEOS Y SADUCEOS: San Mateo es el único entre los sinópticos que nota la presencia de los jefes. El ánimo con que VENÍAN A SU BAUTISMO se deja entender por las invectivas que contra ellos lanza el Bautista.


Mateo 3,9

TENEMOS POR PADRE A ABRAHÁN: tal fue la gran aberración de los judíos: vincular a la raza lo que Dios tenía prometido a la posteridad espiritual de Abrahán.

|| PODEROSO ES DIOS PARA HACER SURGIR DE ESTAS PIEDRAS HIJOS A ABRAHÁN: predicción velada de la vocación de la gentilidad.


Mateo 3,11

YO OS BAUTIZO EN AGUA PARA PENITENCIA: el bautismo de Juan no producía la justificación de los pecados; sólo disponía el corazón al arrepentimiento; al contrario del bautismo cristiano, que la produce ex opere operato .

|| EL OS BAUTIZARA EN ESPÍRITU SANTO: la acción y la donación del Espíritu Santo es el elemento diferencial del bautismo cristiano.

|| La adición Y FUEGO expresa metafóricamente la eficacia del Espíritu Santo en borrar radicalmente los pecados.


Mateo 3,13

ENTONCES: era probablemente hacia fines del año 26 ó principios del 27.


Mateo 3,15

TODA JUSTICIA: todo lo que es justo a los ojos de Dios. El bautismo entraba en los consejos de Dios como acto inicial de las actividades del Mesías, y en este sentido entraba en la categoría de justicia.


Mateo 3,16

EL ESPÍRITU DE DIOS: el descendimiento del Espíritu de Dios en el bautismo no fue de mero aparato. Al iniciar Jesús su carrera mesiánica, iniciaba igualmente el Espíritu Santo su acción mesiánica, es decir, sus ilustraciones y mociones actuales, dirigidas a guiar e impulsar la actividad del Mesías. Además, con esta señal divina recibía Juan la señal oficial, que le habilitaba para dar testimonio del Mesías.


Mateo 3,17

ESTE ES MI HIJO AMADO: más literalmente, ESTE ES EL HIJO MÍO, EL AMADO. La significación de AMADO, casi equivalente de único , unida al doble artículo y a la solemnidad de la proclamación divina, muestra claramente que Jesús no es uno de tantos hijos adoptivos, sino con toda propiedad el Hijo Unigénito de Dios .
—En virtud de las señales divinas que lo acompañaron, el bautismo de Jesús puede llamarse su investidura mesiánica.