Marcos 10, 35-45

Les preguntó:
–¿Qué quieren de mí? Le respondieron:
– Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda. Jesús replicó:
– No saben lo que piden. ¿Son capaces de beber la copa que yo he de beber o recibir el bautismo que yo voy a recibir? Ellos respondieron:
– Podemos.
Jesús les dijo:
– La copa que yo voy a beber también la beberán ustedes, el bautismo que yo voy a recibir también lo recibirán ustedes; pero sentarse a mi derecha y a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes está reservado. Cuando los otros lo oyeron, se enojaron con Santiago y Juan. Pero Jesús los llamó y les dijo:
– Saben que entre los paganos los que son tenidos por gobernantes dominan a las naciones como si fueran sus dueños y los poderosos imponen su autoridad. No será así entre ustedes; más bien, quien entre ustedes quiera llegar a ser grande que se haga servidor de los demás; y quien quiera ser el primero que se haga sirviente de todos. Porque el Hijo del Hombre no vino a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos.

Sana a un ciego
Mt 20,29-34; Lc 18,35-43

Llegaron a Jericó. Y cuando Jesús salía de allí con sus discípulos y un gentío considerable, Bartimeo – hijo de Timeo– , un mendigo ciego, estaba sentado al costado del camino.
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